martes, 20 de marzo de 2012

Nuevos experimentos refutan que los neutrinos rebasen la velocidad de la luz


¿Qué es un neutrino?


Los neutrinos son partículas subatómicas de tipo fermiónico, sin carga y espín 1/2. Desde hace unos años se sabe, en contra de lo que se pensaba, que estas partículas tienen masa, pero muy pequeña, y es muy difícil medirla. Hoy en día (2012), se cree que la masa de los neutrinos es inferior a unos 5,5 eV/c2 lo que significa menos de una milmillonésima de la masa de un átomo de hidrógeno.2 Su conclusión se basa en el análisis de la distribución de galaxias en el universo y es, según afirman estos científicos, la medida más precisa hasta ahora de la masa del neutrino. Además, su interacción con las demás partículas es mínima por lo que pasan a través de la materia ordinaria sin apenas perturbarla.

La masa del neutrino tiene importantes consecuencias en el modelo estándar de física de partículas ya que implicaría la posibilidad de transformaciones entre los tres tipos de neutrinos existentes en un fenómeno conocido como oscilación de neutrinos.

En todo caso, los neutrinos no se ven afectados por las fuerzas electromagnética o nuclear fuerte, pero sí por la fuerza nuclear débil y la gravitatoria.


La existencia del neutrino fue propuesta en 1930 por el físico Wolfgang Pauli para compensar la aparente pérdida de energía y momento lineal en la desintegración β de los neutrones según la siguiente ecuación:

\mathrm{n} \rightarrow \mathrm{p}^+ + \mathrm{e}^- + \bar{\nu}_e \,


Neutrinos más rápidos que la velocidad de la luz


En septiembre pasado se dio a conocer en Pijama Surf el anuncio hecho por científicos del CERN sobre partículas que viajaban a una velocidad superior a la de la luz, los neutrinos, partículas subatómicas que alcanzaron una velocidad más rápida en 60 nanosegundos que la de la luz, a lo largo de una distancia de 730 kilómetros.


Entonces se dijo que los datos todavía tenían que corroborase, de ahí que el equipo haya realizado el experimento por segunda ocasión —el cual consisitió en lanzar protones en amplias oleadas de 10 millonésimas de segundo—, encontrando que los resultados se mantuvieron y que incluso, con las modificaciones realizadas, mejoraron la obtención de resultados.


Una de las mayores críticas hechas al experimento señalaba que los pulsos de protones utilizados la primera vez eran demasiado extensos para que los investigadores pudieran medir con precisión el tiempo de vuelo de los neutrinos individuales. Por esto, el equipo decidió ejecutar nuevamente la prueba con pulsos más cortos y, de acuerdo con Dario Autiero, el coordinador del grupo, en esta ocasión los resultados fueron “mejores que los anteriores”.


Aun así, el experimento todavía debe repetirse por otros científicos ajenos a este primer equipo que ha llevado a cabo ambas pruebas.


Tras este descubrimiento llegó su refutación que os la pongo de ABC:

Comunicado del CERN

Los recientes resultados obtenidos por el equipo científico del experimento Icarus, en el laboratorio Gran Sasso (Italia), refutan los obtenidos por el equipo del Opera el pasado septiembre. Según el nuevo experimento, estas partículas no sobrepasaron la velocidad de la luz en ningún momento. Un defecto en la instalación o un error de medición del GPS han sido apuntados como posibles fallos del supuesto descubrimiento de neutrinos ultraveloces. No obstante, tal y como han declarado portavoces del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear), aún es necesario realizar más pruebas para alcanzar una conclusión definitiva.

A pesar de lo que puedan pensar muchos de los que nos acusan de dogmáticos, vendidos a la ciencia oficial y demás estupideces, personalmente la noticia me ha producido cierta frustración. De confirmarse, habría sido el descubrimiento más revolucionario de la física del último siglo, y un verdadero reto para seguir comprendiendo aún mejor nuestro universo. Por mucho que les pese a algunos, en ciencia nos apasionan los cambios, los datos que no encajan, las nuevas vías que se abran delante de nosotros. Otra vez será…

Fuente: ABC Ciencia

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