miércoles, 25 de abril de 2012

El cerebro de Albert Einstein y la sustancia blanca



Marian D. Diamond, de la Universidad de California, que examinó cortes del cerebro de Albert Einstein no encontró nada especial en el número o tamaño de sus neuronas, pero sí que localizo en el cortex de asociación, responsable de la cognición, un elevadísimo número de células gliales superior en promedio a otras regiones del cerebro.

¿Es este descubrimiento la razón de la inteligencia de Einstein?

Para ello hay que analizar las células gliales. Estas de forma general se pueden dividir en dos tipos

  • Oligodendrocitos: SNC (cerebro y médula)
  • Células de Schwann: SNP
Ambos tipos de células son las responsables de depositar alrededor de los axones de las neuronas una vaina blanquecina conocida como vaina de mielina.
La mielina está constituida por bicapas lipoproteicas en las cuales los lípidos dominantes son los esfingolípidos. Por su coloración se llama sustancia blanca, en oposición a las masas grises del sistema nervioso  desprovistas de mielina.

Cabe destacar que la mielinación (formación de las vainas) progresa con la edad desde el nacimiento hasta los 30 años. A partir de esa edad avanza desde la parte posterior a la anterior del cerebro.

Hace poco se le asignaba a la mielina solamente un papel aislante y de aceleración: la conducción nerviosa en estas fibras salta de un nódulo de Ranvier a otro por lo que es de 5 a 10 veces más rápida que en una fibra sin mielina
Pero nuevas investigaciones revelan que la cantidad de mielina varía de un individuo a otro en función de sus experiencias. Más aún, experimenta cambios en sujetos que aprenden o practican habilidades (en los pianistas, la sustancia blanca se desarrolla mucho en aquellas zonas cerebrales que relacionan al movimiento de los dedos con las que operan procesos cognitivos necesarios para interpretar la música.

Ahondado en este línea se ha encontrado una relación directa entre el desarrollo de la sustancia blanca y el CI (coeficiente intelectual) de los adolescentes, y que los niños desatendidos tiene menos mielina que los que reciben una atención mejor.

En definitiva,

Cada vez hay más pruebas de que la mielina acumulada refuerza el aprendizaje y mejora las destrezas. Parece razonable que dado el papel de las neuronas en el aprendizaje cognitivo, el aprendizaje global implica una interacción entre neuronas y glías


... tal vez la clave de la inteligencia de Einstein sea esa gran cantidad de sustancia blanca ligada con una gran conexión con las neuronas.

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