sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Por qué no se debe mezclar amoniaco y lejía?


Es algo común haber escuchado a un madre, tía o abuelo decirnos que ni se nos ocurra mezclar lejía con amoniaco, pero rara vez te dirán el motivo, y cuando te lo digan seguramente te digan que es porque huele muy mal o porque es tóxico (está es la más acertada).

Normalmente esto ha ocurrido, o se te ha podido ocurrir a ti debido a que ambos son productos de limpieza, y al no saber cual usar, o pensar que ambos juntos irían mejor has querido probar. Desde Atrévete no se recomienda que lo pruebes, y te lo explicamos.


¿Pero qué ocurre realmente?

El amoniaco está compuesto por H y N, siendo su formula NH3
Por su parte la lejía está compuesta de Na, Cl y O. La lejía es hipoclorito de sodio (NaClO)

Cuando se mezclan ambos ocurre la siguiente reacción:

NH3 (aq) + NaClO --> NH2Cl + NaOH


De está manera se obtiene cloroamina (NH2Cl). El problema es que la cloroamina es  un gas que se descompone a su vez en ácido clorhídrico (HCl) y radicales libres. El ácido clorhídrico es un gas tóxico que además es altamente corrosivo y produce quemaduras, y al ser un gas una vez inhalado el daño está hecho, no es algo de lo que se pueda huir rápidamente. Además los radicales libres resultantes dañan nuestras células.


Puede parecer que es algo exagerado, pero la verdad es que es sumamente peligroso aunque se hagan en pequeñas cantidades.



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