Atrévete...: opinión
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sábado, 23 de junio de 2012

No infancia, no adolescencia



En la segunda década del Siglo XXI ya estamos muy entrados en un desarrollo exponencial, cuyos límites son los que nosotros les ponemos. 

En este siglo ha habido cambios de muchos tipos. En este caso hablaré del cambio producido en las nuevas generaciones.

A lo largo de los siglos ha ido habiendo siempre pequeñas diferencias entre los hijos y los padres cuando pasaron la edad de sus hijos. No obstante, actualmente estos cambios son muy acrecentados.

Si miramos atrás, al pasado, consultamos la historia, veremos que hubo hijos muy diferentes a sus padres. Pero esa forma distinta de ser, actuar... se podía contemplar en los senos de otras familias. Pero lo que acaece actualmente ha sido un cambio brutal. Hay una gran innovación en cuanto una gran cantidad de tendencias, lo que hace que esa diferencia entre padres y hijos no sea diferente solo en una familia, sino que esta siendo diferente en el mundo entero.

Víctor Hugo, en su magnífica obra Los miserables hablaba de mujeres que desgraciadamente no habían pasado ni infancia ni adolescencia. El contexto en el cual afirma esto es al conocer a la hija de Jondrette, la cual es, según el protagonista de la obra:

  Era de una especie enfermiza que está atrofiada largo tiempo, y luego crece pronto, casi de repente. La indigencia es la que forma estas tristes plantas humanas. Éstas criaturas no tienen ni infancia, ni adolescencia. A los quince años aparentan doce; a los dieciséis, veinte. Hoy niña, mañana mujer. Diríase que saltan la vida para concluir más pronto.

Esto ocurría en personas, en familias, que eran miserables, cuyo único anhelo en múltiples ocasiones era encontrar por fin la muerte, que esta concluyera cuanto antes.

Actualmente, este faceta se ve en algunos jóvenes. Otros no, no quieren que su vida acabe ya, pero sin duda no tienen ni infancia, ni adolescencia; se creen mayores, quieren ser ya adultos, y con ello consiguen perder dos etapas irrecuperables de su vida 

jueves, 24 de mayo de 2012

Feliz traslación terrícola



Ayer fue el cumpleaños de mi padre, algo que perfectamente recordaba, volví de la facultad y aún no había llamado a mi padre, mi madre por si acaso me mandó un mensaje diciéndome que hoy era su cumpleaños, que le llamase, le contesté que ya lo sabía, que ya lo llamaría. 

Multitud de personas le dan una importancia enorme a los cumpleaños, algo que de pequeño creía entender, y ahora algo que no entiendo para nada. He oído comentarios tales como: "¡Vaya mierda!, tengo que estudiar el día de mi cumpleaños; "El día de mi cumpleaños y tengo que ir a clase".
La gente se felicita eufórica. ¡Felicidades...! 
En las redes sociales se observa que te felicita gente la cual luego ni te saluda, pero te felicitan.

¿Pero qué felicitamos?

Cuando llamé a mi padre le dije: ¡Papa! hoy se cumple la traslación terrícola número 53 desde el punto en el cual estaba cuando tú naciste, según la sociedad debo felicitarte por ello, y yo que pensaba papa que la había que felicitar a las personas por curar el cáncer o cosas así, bueno papa felicidades. 
Puede parecer que no quiero felicitar a mi padre, ¡Nada más lejos!, para mi mi padre se merece una felicitación cada segundo de su vida, su vida en general debe ser una felicitación, y yo estoy felicitando a mi padre día a día por todo sus acciones y omisiones, pero por cumplir un determinado número de traslaciones terrícolas..., por eso no hay que felicitar a nadie.

Hemos llegado a un punto en el cual no acordarse del cumpleaños de alguien a quien quieres (que en mi caso no ocurre, pues una de mis pocos virtudes es tener buena memoria) es algo deleznable. Actualmente se premia más un felicidades sin sentido, que el afecto diario, quizás no en persona, pero sí en sentimiento.



Llevo mucho tiempo preguntándome sobre si debo felicitar a las personas por algo que no tiene que ver con ellos (pues la Tierra se mueve por sus atracciones, fuerzas..., no por la gente). He dado un paso, no sé si hacía delante, hacía atrás, o simplemente hacía un lado. Actualmente suelo desear feliz traslación terrícola, así como que le deseo felicidad, y le felicito por el año acaecido. 
Sin embargo, sigo preguntándome si debe siquiera felicitarse esas cosas. A fin de cuentas es un sin sentido.


Y por ello diariamente sobre muchas cuestiones me pregunto: ¿Quién lo dictamino...? ¿Quién lo impuso? ¿Cuáles fueron los argumentos?.

Sobre felicitar un cumpleaños no hay ningún argumento. El único argumento positivo que veo, es que puede ser una excusa para reunirte con tus seres queridos. Pero es muy triste necesitar una excusa para saberlo.

Ciertamente, como me dicen, "me como la cabeza", yo no lo pienso así, yo pienso que razonó lo que me rodea, el porqué de las cosas. Si me dicen que debo hacer una cosa que me argumenten porque, es sorprendente el alto porcentaje de veces que te dicen que debes hacer o dejar de hacer algo y no te saben dar ningún argumento, u este es pésimo...

No sé si seguiré felicitando los cumpleaños o como lo haré, lo que si sé, y en eso me diferencio de Sócrates, es que no voy a dejar de razonar las cosas, no voy a hacer u dejar de hacer tareas sin argumentos reales y validos.

sábado, 19 de mayo de 2012

El medicamento. Un derecho secuestrado


A continuación os dejo con un comentario que realice sobre el documental cuyo título es el mismo que lleva la entrada.





En el Siglo XXI la palabra medicamento forma parte indispensable en nuestra vida, sobre todo en el mundo desarrollado. Con el paso del tiempo el medicamento ha pasado de ser una sustancia a alcance de reyes y nobles al estar disponible para otros reyes y nobles: los del mundo desarrollado. Aunque en este, también hay plebeyos que tienen limitado su acceso.
Para  hacer un comentario sobre este documental, corresponde primero hacer una definición de medicamento. Es conveniente saber lo que significa.
Podríamos definir este como: Un medicamento es una sustancia con propiedades para el tratamiento o la prevención de enfermedades en los seres humanos. También se consideran medicamentos aquellas sustancias que se utilizan o se administran con el objetivo de restaurar, corregir o modificar funciones fisiológicas del organismo o aquellas para establecer un diagnostico médico

El título del documental que en estas líneas voy a comentar afirma de manera concisa que el medicamento es un derecho, como derecho toda la población tendría que poder acceder a él, sin impedimentos de ningún tipo. Si analizamos la segunda parte nos dice que ha sido secuestrado ese derecho. Se refiere a que el derecho del medicamento no nos pertenece y solo tenemos dos opciones:

  • Pagar a los secuestradores
  • Conseguir arrebatar ese derecho a los secuestradores y devolverlo a casa
Ambas opciones actualmente lucen muy complicadas. ¿Quién tiene la culpa? ¿Quiénes son los secuestradores? ¿Quién los respalda? ¿Qué podemos hacer?
Innumerables las preguntas, numerables en un bajo conteo las respuestas.
Sin embargo, si analizamos los datos, una parte de los secuestradores somos nosotros mismos (la población desarrollada). Un consumo abusivo de los medicamentos por nuestra parte pone en peligro su disponibilidad. La industria presenta un mayor interés económico que sanitario; con ello se deduce que su prioridad es el dinero no la salud.

Me voy a centrar en unas cuestiones puntuales, pues para comentar en detalle todo lo que acaece actualmente en el mundo se habría que publicar varios libros.
Los primeros secuestradores somos nosotros mismos, con nuestro abuso, con nuestra indiferencia, con nuestro apoyo a este sistema; si a me va bien que más da…
La Industria, por supuesto no nos podemos olvidar de ella. Cabe destacar que cuando se habla de Industria es en general no todas son iguales. La industria seguramente sea el secuestrado mayoritario, simplemente por su orden de prioridades, por sacar medicamentos nuevos sin mejora aparente, mientras que entre 1999 y 2004 solo tres medicamentos contra enfermedades olvidadas
En tercer lugar cabe mencionar los gobiernos de todo el mundo que consienten toda esta situación, algunos tratan de remediarlo pero siempre y cuando no les perjudique a ellos mismos. Se han firmados protocolos, protocolos que no se han cumplido. El caso de Sudáfrica es un gran ejemplo de solidaridad y egoísmo; en este caso hubo de todo. Aquí se vio la peor cara de la Industria y de muchos gobiernos

Tenemos los tres secuestradores. El problema es aparente, ¿Cómo vamos a detener a los secuestradores si somos casi toda la población? El único remedio que creo posible es la humanidad y que nos concienciemos de verdad, que establezcamos un orden de prioridad humano, nosotros viviremos una vida, pero la Tierra vivirá muchas más

Unos datos:

  • 1/3 de la población no tiene acceso a medicamentos
  • Se tratan el 90% de enfermedades que solo afectan a un 10%
  • 85% de las poblaciones fuera del mercado farmacéutico
  • Algunas poblaciones tienen que desplazarse kilómetros o fiarse de la gente sin profesión que dispensa medicamentos

La ignorancia hace estragos. Como dijo Ángel Gabilondo: “Invertir en educación es caro, pero más caro es no invertir”. La ignorancia también es un secuestrado, es un auto-secuestrador, pues hay gente que se ha convertido en ello sin tener conciencia.
Lo que ocurre en Sierra Leona es muy grave, pero al no afectarnos directamente parece ser que no nos importa,  parece ser que son menos personas que nosotros, y es algo que no se puede permitir
En Bogotá no debería costar un medicamento 4000 $, y no ser accesible, todo por las patentes. Deberían hacer lo mismo que en Sudáfrica. Soy consciente de que no es sencillo, de que la investigación cuesta, pero en mi caso me cuesta más vivir en injusticia que en miseria

No tengo la solución, ¡Ojala la tuviera!, pero espero que llegué un día en que todos nos podamos entender, los unos con los otros, y seamos todos verdaderamente iguales, y si no encuentro esa respuesta intentaré que alguien la encuentre. Pero si se mantiene la ignorancia esa solución no llegará
Un poquito de humanidad, por favor, humanidad. 

lunes, 9 de abril de 2012

Las aventuras y desventuras de un españolito escéptico enseñando ciencia en el Medio Oeste americano.


Hoy leyendo en algunos blogs de ciencia he encontrado una entrada muy peculiar, y que me ha llamado mucho la atención. La entrada me parece muy buena pues una versión de una persona desde dentro, desde su punto de vista, en una civilización desarrollada como es Estados Unidos, y donde argumentos o creencias que creemos en una medida en verdad no lo son.


La entrada de enseñanza crítica ha sido realizada por Alex Onôv, pero la he resumido un poco, para que sea más concisa y llevadera, no obstante se puede ver la entrada completa en la siguiente página: http://lacienciaysusdemonios.com/2012/04/09/dinosaurios-en-el-oeste/#more-23891


¿Alguna vez, hablando de dinosaurios en el aula, han escuchado a algún estudiante decir que “no cree” en la existencia de los mismos?

Uno diría que va contra la mentalidad infantil negar la existencia de los seres más apasionantes que jamás caminaron sobre la Tierra. Si hay algo que fascina a los niños es saber que realmente existieron. Cierto, también les gustan los mundos fantásticos e imposibles pero, con un poco de suerte, su masa encefálica terminará por cuajar y todo eso se quedará en un gusto literario o evasivo. Lo que realmente atrae a los niños es que los monstruos con aspecto de dragón existieron alguna vez.

Excepto a Emily. Emily te dirá abiertamente que ella no cree en los dinosaurios. Niega su existencia. En cuanto hablamos de ellos, ella sonríe y niega con la cabeza. Dice que nadie los ha visto y que, por lo tanto, nadie puede probar que existieron. ¿Qué puede hacer que Emily esté tan convencida de eso? ¿Qué puedo hacer yo para persuadirle de lo contrario?

Pues bien, yo recibo esa clase de comentarios innúmeras veces cada trimestre. Pero no se engañen. No es que los chavales tengan algo en contra de tan entrañables reptiles. Tampoco tienen una opinión fundada acerca de sistemas de datación o de paleontología. Nada de eso. La realidad es que han sidoadoctrinados. Y es que yo vivo y trabajo enseñando Ciencias Naturales en un pequeño pueblo perdido en el medio de la nada, en el Estado de Nebraska, en plena hebilla del Bible Belt.


Supongo que sabrán que EE UU es un país en el que el 44% de los ciudadanos creen que Dios creó a los seres humanos en su forma actual hace menos de 10.000 años. O sea, que niegan la evolución como explicación de la biodiversidad en la Tierra. Pero lo que quizá no sepan es que la cosa no se limita a la evolución, sino que esta susceptibilidad hacia las explicaciones racionales se extiende a todo el pensamiento científico. En efecto, según un estudio de la American Sociological Review, tan sólo un 35% de los republicanos tiene confianza en la ciencia, así, en general. Y el término “republicano” en el Medio Oeste es prácticamente sinónimo de “todo el mundo”.


La niña de mi clase dice que no cree en los dinosaurios porque repite como un loro lo que ha oido en casa. Y sus padres se aferran a eso porque el mero hecho de proponer la existencia (hace 65 millones de años) de esos dinousaurios es, en sí mismo, un ataque a sus creencias creacionistas. Se trata, o bien de negar un pasado tan lejano (lo cual descuadra sus cábalas de interpretación literal de la Biblia), o de creer, como se propone en el Museo Creacionista en Kentucky, de decir que dinosaurios y hombres coexistieron hace poco más de 5.000 años. Y es que “los fósiles no vienen con certificado de antigüedad”, como se dice en ese museo. Qué casualidad. Cuando intento decirle a mi estudiante que las pruebas que demuestran la existencia pasada de los dinosaurios, ella me sale con que “los cientítificos intentan siempre demostrar que son muy listos. Ellos no estaban en el pasado, nadie puede demostrarlo”. Yo le contesté que si tengo las huellas dactilares del culpable en la escena de un asesinato, pero no estaba allí para verlo cuando ocurrió, ¿debo dejar escapar a la persona a quien corresponden esas huellas?. Para esa pregunta sus padres no la habían adoctrinado. Pero seguro que vuelve con alguna réplica extraña un día de estos. Más de una vez me han dicho que me enviarían a un sacerdote a hablar conmigo, como si mi herejía les provocase pena. “Bring it on”, les dije. Que conste que jamás he criticado su religión ni he negado la existencia de Dios en clase. Nunca haría algo así. Soy escéptico, oigan, qué le voy a hacer.


Sigo pensando que es importante ir introduciendo poco a poco, sin asustar a padres ni a la comunidad, un espíritu crítico y racional en estos chicos inmersos en una sociedad guiada por poco más que la fe y los bible studies. Si vieran ustedes las aberraciones comportamentales que se dan aquí, se quedarían patidifusos. Me quedo porque hay mucho trabajo que hacer y muchas cosas por cambiar. Es un trabajo en el que se avanza milímetro a milímetro, persona por persona, plantando semillas en esas mentes tan manipuladas, semillas que quizá germinen es una época más madura de sus vidas y que les proporcionará cierta libertad de pensamiento. Y esto sí es un reto que “me pone”.

martes, 20 de marzo de 2012

Esperanza...


He tenido un sueño despierto, en él veía a un hombre, me veía a mi mismo.

Quizás no fuera yo, pero ese hombre

Este hombre supondrá un gran cambio en el mundo, y tendrá seguidores.

Incluso si yo puedo ver que hay mucho odio en este mundo. Sin embargo tengo fe en que un día la gente pueda entenderse la una con la otra.

Parece complicado, pero si yo no consigo encontrar la respuesta, yo se la confiaré a otro por mí, y cuando muera estaré orgulloso de ver el cambio que puede ser.

Esos días tristes,raros, angustiosos


Hay días que por diferentes motivos te sientes "pesado". Pueden ser de dos tipos:

  • Te levantas y sin saber porque tienes es día "tonto"
  • Te levantas con tu carácter y algo parece desilusionarte, y todo se vuelve negativo.

La primera puede ser porque estés cansado, o porque ese día lo ves aburrido, sin ningún plan, solo la monotonía, la dichosa vida rutinaria.
Aunque cabe decir que la vida rutinaria con matices va bien con según que tipo de personas.


Pero la segunda, ¡Oh la segunda!, es algo que me mata. Empiezas el día con tu forma de ser habitual, es mi caso (como me definen y definen) hiperactivo, expectante, alegre, entusiasta, con ganas de aprender de ese nuevo día. Pero las cosas se tuercen, algo ocurre y de repente todo se torna oscuro.

Pones tu ímpetu en algo particular, tu piensas que todo va bien, acaba y piensas que ha ido genial, no podría haber ido mejor, estás exhuberante, pero...
Llegan los resultados, los que nos da la sociedad, y nos hunden, me hunden en una honda huella. Muchas son las preguntas, o solo una, pero múltiples las posibles respuestas, y cada una de ellas muy inciertas. No sabes el porqué, no sabes que ha ido mal, ¿He sido yo? ¿ Es la forma difusa de los demás?. ¿Es por mi? ¿Es porque lo que he hecho no es tan bueno realmente?

Todo eso lo provoca el exceso de confianza, muy bueno a veces, un mártir otras. Este exceso provoca muchas cosas positivas, pero si tu afianzas a términos concretos y piensas que está bien y luego no es así, ahí..., ¡Olalà! ¿Qué está mal entonces?
Puedes descubrir que tal vez estas sobrestimando algún trabajo tuyo, pero puede ser también que un trabajo brillante (no digo que el mio lo sea) sea juzgado negativamente por facetas que no tienen que ver con el trabajo en sí, sino por ejemplo por relaciones sociales.

El problema de no ser objetivos, es que tu no puedes serlo contigo mismo, y como sociedad nunca podremos evolucionar, porque no sabremos nunca donde esta el fallo, y tal vez consigamos algo y por una vista subjetivada dejamos atrás un posible gran descubrimiento.

El hombre sin duda es un ser social, pero no es objetivo, por tanto, la sociedad no es objetiva.
Si la sociedad no es objetiva, tal vez todos nuestros cimientos estén mal colocados, quizás haya que replantearse nuevamente todo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Gimnasios 24 horas-7 días, Bibliotecas 12 horas-5 días


Gimnasios y bibliotecas

Desde la antigüedad existen tanto gimnasios o gym y bibliotecas. De renombre es la
biblioteca de Alejandría, así como los gimnasios de la Antigua Grecia donde los colosos se preparaban para los olimpiadas entre otras cosas.
Actualmente ambas son mucho más polivalentes, y tienen acceso muchas más personas; esto es un gran progreso. No obstante, me viene la siguiente pregunta, ¿Han progresado adecuadamente?, como si de la primaria se tratase.



En ciudades y pueblos normalmente suelen tener cabida ambas infraestructuras, habiendo en algunas de ellas grandes edificios que albergan estas estructuras. Sin embargo, si das una vuelta por un ciudad media (aprox. 100.000 habitantes) te darás cuenta que los gimnasios son un múltiplo de las bibliotecas, en cuanto a: uso, tamaño, número, importancia, disponibilidad...

Se observa como en un gimnasio hay varios puesto de trabajo, en ellos normalmente una persona puede estar, debido a que en una sala no hay una gran cantidad de personas y si de objetos, lo que les confiere una buena rotación en cuanto al ejercicio deseado, habiendo de algunas
"estaciones" varias unidades, por ejemplo bicicletas estáticas. Así de puede observar que si en una sala de gimnasio hay 100 personas puede haber incluso 10 bicicletas.
Si se echa un vistazo a las bibliotecas esto no ocurre, suele haber pocas. He oído comentar que hay pocas bibliotecas porque son muy grandes...; con ello se suelen referir a 3 plantas para una población de la décima del millón. Si eso es grande...



Con todo lo que veo, claramente deduzco que respecto a la antigüedad gimnasios y bibliotecas han crecido enormemente, sobre todo los gym.
Hacer deporte como cultivar la mente son muy necesarios, es cierto, pero deporte puedes hacer fácilmente sin la necesidad de un gimnasio. Hablo en general, pues quien se dedica profesionalmente, o el deporte es su hobby necesita un gimnasio, claro está.
Pero, que haya una gran disponibilidad de gimnasios, y que haya menos libros en una biblioteca que población...

Siempre he pensado que esto era algo desigual, pero lo que me ánima a escribir estas líneas son los recortes. Ahora las bibliotecas no tienen el personas necesario para su funcionamiento, muchas de ellas ya ni abren los fines de semana; gran momento para cultivar las mentes. Sin embargo, los gimnasios lejos de recortar (hay que tener en cuenta que son privados) se extienden. Con ello pienso en la crisis: No, no puedo permitirme comprarle material a mi hijo, pero si gastar 40€/mes en un gimnasio.

Pienso que hay algo muy mal en cuanto a prioridades. No puede ser que haya en bibliotecas de universidades publicas 1 libro para 100 alumnos, y que necesiten trabajar con él, y su uso se convierta en una batalla campal. Es más, si vas a consultar ese libro seguramente alguien lo haya cogido prestado para devolverlo una semana después. Así pues, ni siquiera hay un sistema de consulta constante porque no siempre hay libros disponibles. Por el contrario, siempre hay bicicletas estáticas disponibles.

Así pues, como si fuera una evaluación de primaria:

  • Gimnasio: el alumno ha trabajo y desarrollado enormemente esta asignatura, la nota es alta, pero queda constancia que ha dado demasiada importancia a una asignatura no tan trivial, y por ello cabe percatarse que no sabe organizar en prioridades
  • Biblioteca: el alumno ha trabajado vagamente, tardíamente ha ido incluyendo algún libro a modo de que parezca que prosigue en la asignatura. Al llegar los exámenes finales, ha decidido recortar tiempo en este asignatura, llegando a alcanzar un nivel pésimo en cuanto a lo exigido. El alumno está claramente suspenso

Por último añadir que es una opinión, es mi punto de vista, no poseo la verdad absoluta, tal vez sean más importantes los gimnasios que las bibliotecas; aunque espero que no sea así.



Tal vez sea algo ingenuo. Os pongo a Mafalda



    lunes, 20 de febrero de 2012

    Una frase del gran Carl Sagan


    "En la ciencia suele ocurrir que un científico diga: "Es un buen argumento, yo estaba equivocado", cambien de opinión y desde ese momento no se vuelva a mencionar la antigua posición. Realmente pasa. Aunque no lo frecuentemente que debería, ya que los científicos son humanos y el cambio es a veces doloroso. Pero ocurre cada día. No recuerdo la última vez que algo así pasó en política o religión"

    Carl Sagan

    lunes, 13 de febrero de 2012

    UNA VIEJA DAMA LLAMADA SELECTIVIDAD

    A continuación os dejo un artículo publicado en el periódico de Ciudad Real Lanza, el 19 de Septiembre de 2011

    Este artículo lo ha realizado mi antiguo profesor de Lengua y Literatura, el cual ha sabido levantarse tras las acometidas de la vida. Te deseo lo mejor.



    UNA VIEJA DAMA LLAMADA SELECTIVIDAD

    Desde que en el examen de la llamada Selectividad (ya sé que se llama prueba de acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado, es decir, PAEG), correspondiente a la asignatura (ya sé que ahora no se llama así) de Lengua castellana y literatura, puede salir sola y exclusivamente un texto «divulgativo-informativo», el alumno se puede encontrar con cualquier texto de autores tan extraordinarios como una antigua ministra, de cuyo nombre, aunque no quiero acordarme, me acuerdo; un periodista excelente, o no tanto; o cualquier otro autor de los buenos que tenemos en España. Eso sí, nunca se podrá encontrar con un texto de Bécquer o Galdós, Unamuno o Machado, Lorca o Gerardo Diego, Delibes o Buero Vallejo. Menos de Gabriel Celaya; y, por supuesto, León Felipe no estará nunca entre los elegidos. Ni siquiera García Montero ni César Antonio Molina, aunque este fue ministro hace poco tiempo.


    Por eso, que salga un texto contra Esperanza Aguirre es una insignificancia. El problema no está en que el texto «divulgativo-informativo» sea un ataque a Esperanza o a Zapatero; el problema está en que, en segundo de bachillerato, no hay, al menos oficialmente, lecturas obligatorias; en que nunca, nunca, nunca, podrá el alumno elegir un texto literario (Clarín, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Alberti, Salinas, Alfonso Sastre, Eduardo Mendoza, Carmen Laforet… no tienen la altura suficiente para aparecer, por lo menos, en una de las dos opciones que se presentan). El problema está en que los textos literarios son menos importantes que los periodísticos o los humanísticos, pongo por caso. Todos son importantes, creo yo; pero en una asignatura que se llama Lengua castellana y literatura me parece que hasta un poema del olvidado (por la izquierda y la derecha) León Felipe debería tener prioridad sobre un texto de un periodista, por muy bueno que este sea. O al menos aparecer en una opción el periodista y en la otra el propio León Felipe, Benítez Reyes, Miguel Hernández o Pío Baroja.

    El caso del texto, que en este duro septiembre ha salido a los alumnos castellano-manchegos, es un ejemplo más de lo mal que está la enseñanza. Pero no el texto en sí, sino todo lo que hay a su alrededor. Hoy los toros, el carnaval y hasta el botellón son los máximos ejemplos de nuestra cultura. Pero comentar un texto de Azorín o de Martín Recuerda, comentar un poema de Dámaso Alonso o José Ángel Valente es una aberración, incluso si se propone en un examen de Lengua castellana y literatura.

    ¿Cuándo veremos que el emperador va desnudo? Bueno, verlo, lo vemos; pero decimos que lleva el más maravilloso de los trajes: el de la incultura.


    Jerónimo Anaya Flores.
    Profesor de Lengua castellana y literatura