Atrévete...: literatura
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lunes, 9 de julio de 2012

El libro interminable; verdaderamente


Hay un libro muy conocido: La historia interminable, un libro extenso pero que no hacer realmente honor al libro, en cuanto que, te lo puedes terminar sin ningún problema. Es curioso, aunque obvio, decir que algunos niños al los cuales se les había pedido leerse este libro, en su ficha o trabajo del libro decían que no habían podido terminárselo, porque era interminable.

Anécdotas aparte, he de decir que existe realmente un libro interminable, un libro que una persona con una alto nivel lector no podría acabar en una vida terrenal actual. 

El libro en cuestión es: Cent mille miliards de poèmes (Cien mil millones de poemas). La pregunta más lógica, y cabe de esperar que se formule dicha pregunta, sería la siguiente: ¿Si es interminable cómo  ha dado tiempo a escribirla al autor o autora , o es que es una recopilación de cientos de escritores y escritoras?

Pues bien, la respuesta, y no es mentira, es que está escrito por un solo autor: Raymond Queneau.
El libro fue publicado en el año 1960, el libro es un poemario, como cabe esperar del título.

Ante esto nos viene a la cabeza otra pregunta: ¿Cómo pudo escribir un hombre un libro que ni el mismo podría acabarse de leer?

Pues la respuesta es la que viene.

El libro cuenta con 10 elevado a 14 sonetos, y solo 10 páginas. Para que esto haya sido posible el libro esta configurado de la siguiente manera: cada una de las páginas esta cortada en forma de tiras, cada una de las tiras contiene contiene uno de los catorce versos que contienen los sonetos. Y dado que cada uno de los sonetos tienen rimas idénticas en los versos que contiene, el libro de Queneau tiene este enorme número se sonetos que cumplen la regla de sonetos franceses: ( ABBA ABBA  CCD EED)

El número del sonetos es tan elevado que es muy probable que haya algunas combinaciones que nunca se hayan leído.
Si quieres echarle una ojeada, pues no podrás leerlo entero, te dejo el siguiente enlace. Quien sabe si leerás un soneto que solo tú hayas leído.


lunes, 13 de febrero de 2012

UNA VIEJA DAMA LLAMADA SELECTIVIDAD

A continuación os dejo un artículo publicado en el periódico de Ciudad Real Lanza, el 19 de Septiembre de 2011

Este artículo lo ha realizado mi antiguo profesor de Lengua y Literatura, el cual ha sabido levantarse tras las acometidas de la vida. Te deseo lo mejor.



UNA VIEJA DAMA LLAMADA SELECTIVIDAD

Desde que en el examen de la llamada Selectividad (ya sé que se llama prueba de acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de grado, es decir, PAEG), correspondiente a la asignatura (ya sé que ahora no se llama así) de Lengua castellana y literatura, puede salir sola y exclusivamente un texto «divulgativo-informativo», el alumno se puede encontrar con cualquier texto de autores tan extraordinarios como una antigua ministra, de cuyo nombre, aunque no quiero acordarme, me acuerdo; un periodista excelente, o no tanto; o cualquier otro autor de los buenos que tenemos en España. Eso sí, nunca se podrá encontrar con un texto de Bécquer o Galdós, Unamuno o Machado, Lorca o Gerardo Diego, Delibes o Buero Vallejo. Menos de Gabriel Celaya; y, por supuesto, León Felipe no estará nunca entre los elegidos. Ni siquiera García Montero ni César Antonio Molina, aunque este fue ministro hace poco tiempo.


Por eso, que salga un texto contra Esperanza Aguirre es una insignificancia. El problema no está en que el texto «divulgativo-informativo» sea un ataque a Esperanza o a Zapatero; el problema está en que, en segundo de bachillerato, no hay, al menos oficialmente, lecturas obligatorias; en que nunca, nunca, nunca, podrá el alumno elegir un texto literario (Clarín, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Alberti, Salinas, Alfonso Sastre, Eduardo Mendoza, Carmen Laforet… no tienen la altura suficiente para aparecer, por lo menos, en una de las dos opciones que se presentan). El problema está en que los textos literarios son menos importantes que los periodísticos o los humanísticos, pongo por caso. Todos son importantes, creo yo; pero en una asignatura que se llama Lengua castellana y literatura me parece que hasta un poema del olvidado (por la izquierda y la derecha) León Felipe debería tener prioridad sobre un texto de un periodista, por muy bueno que este sea. O al menos aparecer en una opción el periodista y en la otra el propio León Felipe, Benítez Reyes, Miguel Hernández o Pío Baroja.

El caso del texto, que en este duro septiembre ha salido a los alumnos castellano-manchegos, es un ejemplo más de lo mal que está la enseñanza. Pero no el texto en sí, sino todo lo que hay a su alrededor. Hoy los toros, el carnaval y hasta el botellón son los máximos ejemplos de nuestra cultura. Pero comentar un texto de Azorín o de Martín Recuerda, comentar un poema de Dámaso Alonso o José Ángel Valente es una aberración, incluso si se propone en un examen de Lengua castellana y literatura.

¿Cuándo veremos que el emperador va desnudo? Bueno, verlo, lo vemos; pero decimos que lleva el más maravilloso de los trajes: el de la incultura.


Jerónimo Anaya Flores.
Profesor de Lengua castellana y literatura